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Ocho preguntas frecuentes sobre la globalización de la ayahuasca

Investigadores del Instituto Chacruna responden ocho preguntas frecuentes acerca de las implicaciones de la globalización de la ayahuasca.

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La Dra. Beatriz Caiuby Labate (Bia Labate) es una antropóloga brasileña afincada en San Francisco. Es doctora en antropología social por la Universidad de Campinas (UNICAMP), Brasil. Sus principales áreas de interés son el estudio de las plantas medicinales, la política de drogas, el chamanismo, los rituales, la religión y la justicia social. Es Directora Ejecutiva del Instituto Chacruna de Plantas Medicinales Psicodélicas y Especialista en Educación Pública y Cultura de la Asociación Multidisciplinar de Estudios Psicodélicos (MAPS). También es profesora visitante en la Graduate Theological Union de Berkeley. Además, es Asesora de la Coalición de Liderazgo de Salud Mental de Veteranos y del Centro de Sanación Soltara. La Dra. Labate es cofundadora del Grupo Interdisciplinario de Estudios Psicoactivos (NEIP) en Brasil y editora de su sitio web. Es autora, coautora y coeditora de veintiocho libros, tres ediciones especiales de revistas y varios artículos revisados por expertos.

A Dra. Beatriz Caiuby Labate (Bia Labate) é uma antropóloga brasileira que vive em São Francisco. Ela é doutora em antropologia social pela Universidade de Campinas (UNICAMP), Brasil. Suas principais áreas de interesse são o estudo de plantas medicinais, política de drogas, xamanismo, ritual, religião e justiça social. É Diretora Executiva do Instituto Chacruna de Plantas Medicinais Psicodélicas e Especialista em Educação Pública e Cultura da Associação Multidisciplinar de Estudos Psicodélicos (MAPS). Ela também é professora visitante na Graduate Theological Union em Berkeley. Além disso, ela é consultora da Veterans Mental Health Leadership Coalition e do Soltara Healing Center. A Dra. Labate é co-fundadora do Núcleo Interdisciplinar de Estudos Psicoativos (NEIP) no Brasil e editora de seu website. Ela é autora, coautora e co-editora de vinte e oito livros, três edições especiais de periódicos e vários artigos revisados por pares.

Henrique Antunes
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El Dr. Henrique Fernandes Antunes es doctor en antropología por la Universidad de São Paulo (2019), con una pasantía de investigación como investigador visitante en la Universidad de California, Berkeley. Fue becario postdoctoral en el Centre d'Étude des Mouvements Sociaux (CEMS) de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS). Es máster en Antropología por la Universidad de São Paulo (2012) y licenciado en Ciencias Sociales (2006) y Antropología (2008) por la Universidade Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho (UNESP-FFC). Es miembro del grupo de investigación Religión en el Mundo Contemporáneo y becario postdoctoral en el Programa Postdoctoral Internacional del Centro Brasileño de Análisis y Planificación (CEBRAP). También es investigador del Grupo Interdisciplinario de Estudios Psicoactivos (NEIP). El Dr. Antunes está especializado en antropología urbana, antropología de la religión, antropología del secularismo y sociología de los problemas públicos. Es Coordinador del Comité Comunitario de Ayahuasca en el Instituto Chacruna.

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El Dr. Glauber Loures de Assis es Director Asociado de Chacruna Latinoamérica en Brasil. Es Doctor en Sociología por la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) e Investigador Asociado del Grupo Interdisciplinario de Estudios Psicoactivos (NEIP) en Brasil. Sus principales intereses incluyen las religiones ayahuasqueras, los nuevos movimientos religiosos, la internacionalización de las religiones brasileñas, el uso de drogas en la sociedad contemporánea y la paternidad psicodélica. Es autor de numerosos artículos y capítulos de libros, y coeditor del libro Women and Psychedelics: Uncovering Invisible Voices (Synergetic Press/Chacruna Institute, en prensa). Glauber es también un practicante de ayahuasca con 15 años de experiencia. Ha construido esta práctica en diálogo con su comunidad local de ayahuasca brasileña y con la bendición de ancianos y activistas indígenas de Brasil. También es el líder de Jornadas de Kura, un centro de medicina vegetal en Brasil que promueve un puente entre el uso ceremonial de plantas sagradas y la ciencia psicodélica. Es padre de 3 hijos y vive con su esposa Jacqueline Rodrigues en Santa Luzia, Minas Gerais, Brasil.

Doctor en Sociología por la UFMG y Director Asociado de Chacruna Latinoamérica en Brasil

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Clancy Cavnar es doctora en psicología clínica (Psy.D.) por la Universidad John F. Kennedy de Pleasant Hill, California. Actualmente trabaja en la práctica privada en San Francisco, y es cofundadora y miembro de la Junta Directiva del Instituto Chacruna de Plantas Psicodélicas Medicinales. También es investigadora asociada del Grupo Interdisciplinario de Estudios Psicoactivos (NEIP). Combina un ecléctico abanico de intereses y actividades como psicóloga clínica, artista e investigadora. Tiene un máster en Bellas Artes en pintura por el Instituto de Arte de San Francisco, un máster en asesoramiento por la Universidad Estatal de San Francisco y completó el programa de Certificado en Terapia Asistida por Psicodélicos del Instituto de Estudios Integrales de California (CIIS). Es autora y coautora de artículos en varias revistas especializadas y coeditora, con Beatriz Caiuby Labate, de once libros. Para más información, véase: http://www.drclancycavnar.com.

Clancy Cavnar, Ph.D., tem doutorado em psicologia clínica. É cofundadora e membro do conselho de diretores do Instituto Chacruna.

Para nuestros lectores que no estén familiarizados con la cultura de la ayahuasca en Brasil, ¿podrían hablarnos un poco sobre su importancia cultural e histórica? ¿Cómo consideran la ayahuasca los brasileños y su gobierno?

El uso de la ayahuasca es fundamental para un gran número de poblaciones indígenas de la región amazónica. Desde la década de 1930, asistimos al surgimiento de movimientos religiosos que incorporan el uso de la ayahuasca y elementos cristianos, entre otras influencias culturales y religiosas. Se trata de un fenómeno muy particular limitado a Brasil. Desde la década de 1980, el gobierno brasileño reconoce el uso religioso de la ayahuasca como parte de las tradiciones culturales de las poblaciones indígenas y afrobrasileñas. En 1985, la ayahuasca fue prohibida en Brasil durante un breve periodo de tiempo. Sin embargo, debido a una petición de la UDV (União do Vegetal), el Consejo Federal de Estupefacientes (CONFEN) decidió reevaluar el asunto, instituyendo un grupo de trabajo con miembros del CONFEN y varios estudiosos. Tras dos años de investigación —en los que el grupo visitó iglesias de ayahuasca en el Amazonas y en el sudeste de Brasil, entrevistó a líderes religiosos e hizo una exhaustiva revisión bibliográfica—, el grupo de trabajo decidió suspender definitivamente la prohibición de la ayahuasca. En la década del 2000, el Consejo Nacional de Políticas sobre Drogas (CONAD) creó un grupo de trabajo multidisciplinar (GTM) para establecer directrices sobre el uso responsable de la ayahuasca. Fue una iniciativa pionera, ya que el grupo de trabajo incluía a representantes de las principales religiones ayahuasqueras de Brasil. En 2006, el GTM publicó un informe con una serie de recomendaciones y directrices para los grupos ayahuasqueros, como la interdicción del comercio y el turismo ayahuasquero, la prohibición del proselitismo y la publicidad engañosa, la necesidad de llevar un registro de los recién llegados y la detección de posibles casos en los que no se recomiende su uso, como en ciertos trastornos psiquiátricos o en casos de personas que utilicen determinados medicamentos. En 2010, la CONAD estableció una resolución que reafirmaba la legitimidad del uso religioso de la ayahuasca en Brasil, basándose en los principios constitucionales de libertad religiosa y salvaguardia de las tradiciones culturales indígenas y afrobrasileñas. Asimismo, en la década de 2000, el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN), a petición de las religiones ayahuasqueras de Acre, inició un proceso de reconocimiento del uso religioso de la ayahuasca como patrimonio cultural inmaterial en Brasil. Este proceso en curso ha estado impregnado de tensiones sobre qué grupos y prácticas quedarán cubiertos por la solicitud, con la creciente voz de los pueblos indígenas. Sin embargo, el cambio de las políticas de drogas a las políticas de patrimonio cultural atestigua un nuevo momento para el uso de la ayahuasca en Brasil, reafirmando el reconocimiento del gobierno brasileño de la ayahuasca como una práctica religiosa y cultural legítima. A pesar de la postura del gobierno, el uso de la ayahuasca es relativamente desconocido en ciertas partes de Brasil, y es común encontrar artículos periodísticos que exotizan la ayahuasca y la asocian con el abuso de drogas. Sin embargo, con el reconocimiento del gobierno brasileño, junto con las contribuciones de la investigación antropológica y biomédica, la opinión pública cambió y empezamos a ver artículos que reconocen el valor religioso y cultural de la ayahuasca. Debemos destacar, sin embargo, que la cultura de la ayahuasca sufrió un retroceso significativo durante el gobierno de Bolsonaro, especialmente debido al desmantelamiento de importantes ramas y políticas gubernamentales junto con el prejuicio de las iglesias evangélicas que consideran la ayahuasca como algo maligno. Veremos qué depara el futuro a la comunidad ayahuasquera con el nuevo mandato del presidente Lula.

Foto de Clancy Cavnar

Cada vez más gente se interesa por los psicodélicos en general y algunos buscan experiencias con ayahuasca como forma de turismo psicodélico. ¿Qué efecto ha tenido esto?

Es innegable que estamos asistiendo a un renacimiento psicodélico impulsado, entre otros factores, por la diáspora mundial de la ayahuasca. Desde la década de 1990, hemos asistido a un aumento significativo de personas del Norte Global que realizan viajes a la Amazonia peruana, ecuatoriana, colombiana y brasileña para participar en ceremonias de ayahuasca. La prohibición legal de la ayahuasca en algunos países es una de las razones por las que la gente decide viajar a la Amazonia, realizando una forma de turismo médico o espiritual. Esta práctica ha aumentado a lo largo de los años como consecuencia del incremento de la información disponible en Internet. Aunque un buen número de personas tienen experiencias significativas y positivas, el aumento del turismo de ayahuasca también puede entenderse como una nueva forma de práctica colonial, ya que muchos bebedores siguen su propio interés de curación y crecimiento personal, sin tener en cuenta el impacto de esta nueva forma de turismo en las comunidades locales, no sólo en su cultura o su gente, sino también en el medio ambiente. Así, la diáspora global de la ayahuasca ha ido acompañada de la mercantilización de la ayahuasca, ya que ésta se ha convertido en parte de una cadena de suministro global que implica un intercambio monetario. No podemos hablar de flujos culturales transnacionales e ignorar la moderna esfera económica transnacional. Además de las cuestiones delicadas que giran en torno a la mercantilización de la ayahuasca, como la propiedad intelectual, la biopiratería, la apropiación cultural y la monetización, existe también un impacto medioambiental que es un subproducto de esta reciente tendencia. A medida que la demanda de ayahuasca crece día con día, esta mercantilización no sólo tiene impactos ambientales, sino también sociales y económicos en las poblaciones de los países sudamericanos, planteando cuestiones más amplias. Además, existe el riesgo de que practicantes sin escrúpulos exploten a turistas en busca de una experiencia espiritual. Dicho esto, debemos reconocer que los flujos de personas del Amazonas a Europa, Norteamérica y otros lugares, y el viaje de personas de todo el mundo al Amazonas en busca de una experiencia “auténtica” con ayahuasca, parece una tendencia que ha llegado para quedarse. La pregunta es: ¿cómo podemos garantizar que se respete a las comunidades locales y que éstas obtienen algo positivo a cambio, no sólo económicamente, sino en términos de oportunidades para ampliar sus redes y concienciar sobre sus necesidades y objetivos? En otras palabras, ¿cómo pueden estos flujos culturales transnacionales dar lugar a intercambios significativos, en lugar de promover nuevas formas de colonialismo? Además, es importante evaluar y abordar las repercusiones de estos intercambios culturales y los cambios que promueven, como la creación de nuevos rituales y tradiciones con la incorporación de nuevos instrumentos y estilos musicales. Pero también hay cambios más profundos, como la intensificación de las desigualdades sociales.

Más información sobre la próxima conferencia de Chacruna Psychedelic Culture

Los investigadores brasileños que están estudiando los efectos de la ayahuasca, a menudo trabajan con iglesias. En Estados Unidos, algunos investigadores intentan hacer lo mismo; ¿existe una forma ética de hacerlo, al tiempo que se respeta a los pueblos indígenas y sus tradiciones?

Las diversas formas de preparación y uso de la ayahuasca por los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales pueden enmarcarse como “conocimientos tradicionales asociados al patrimonio genético.” De acuerdo con la legislación brasileña, cualquier nueva investigación o desarrollo tecnológico que involucre la composición, los procesos de preparación y el uso de la ayahuasca por diferentes pueblos indígenas se considera “acceso a conocimientos tradicionales asociados de origen identificable” y, por lo tanto, requiere del consentimiento previo, libre e informado de al menos un representante colectivo de los poseedores de esos conocimientos. La trazabilidad es una característica importante de la legislación, ya que asegura el cumplimiento de los derechos de los titulares de los conocimientos tradicionales asociados, especialmente al garantizar que se lleva a cabo un procedimiento adecuado para obtener el consentimiento, respetando la organización social de cada pueblo o comunidad, y asegurando la participación en los beneficios en caso de explotación comercial de los productos resultantes de la investigación o desarrollo tecnológico realizado en la etapa anterior. Aunque EE.UU. no es signatario del Protocolo de Nagoya, puede considerarse una iniciativa importante en este sentido. Relacionado con esta discusión está el concepto de “injusticia epistémica” que ha empezado a discutirse en el ámbito de los estudios biomédicos sobre la ayahuasca recientemente.

Conoce más sobre la Iniciativa de Reciprocidad Indígena de las Américas

¿Qué le preocupa de la creciente popularidad de la ayahuasca en EE.UU.? ¿Y cuáles podrían ser los beneficios de la creciente popularidad?

Según un informe elaborado por ICEERS, Estados Unidos es el país del mundo con más personas que beben ayahuasca. La creciente popularidad de la ayahuasca en ese país puede contribuir a la concienciación sobre el valor cultural e histórico de las tradiciones indígenas y los grupos religiosos que la utilizan. También puede contribuir al debate sobre el uso de psicodélicos y la terapia. Se trata de una cuestión de suma importancia, ya que los grupos ayahuasqueros suelen ser víctimas de estigmas sociales. No sólo se enfrentan a prejuicios culturales, sino que también están en el punto de mira como organizaciones criminales potencialmente peligrosas. Esta parece ser la tendencia que domina actualmente en Europa, donde la criminalización de la ayahuasca y el número de detenciones está alcanzando un ritmo alarmante. El hecho de que existan dos iglesias ayahuasqueras establecidas en EE.UU., la UDV y el Santo Daime, constituye un importante ejemplo para otros países. No es un secreto que los EE.UU. han buscado un papel de liderazgo en la Guerra contra las Drogas. Si un país como EEUU, que ha invertido mucho tiempo y dinero en políticas prohibicionistas, puede encontrar espacio para acomodar los derechos religiosos de los grupos ayahuasqueros, entonces está claro que hay formas de que los gobiernos establezcan compromisos y respeten los derechos de los grupos religiosos y las poblaciones tradicionales. Sin embargo, la creciente popularidad de la ayahuasca también puede dar lugar a titulares sensacionalistas, a información engañosa y a prácticas inseguras. También puede intensificar la mercantilización de la ayahuasca, ya que puede ser vista como una sustancia psicodélica más en el creciente mercado estadounidense y existe el riesgo de que se refuercen las prácticas colonialistas asociadas a ella. Sin embargo, debemos subrayar que hasta la fecha no existen pruebas de un posible mercado ilegal de ayahuasca y su uso se limita a un número restringido de grupos en los Estados Unidos.

Plantando Chacruna para las generaciones venideras.
Foto de Bia Labate.

A medida que más grupos e iglesias comienzan a formarse en torno a las plantas medicinales, ¿qué ayudan a proporcionar ustedes y Chacruna?

Uno de los objetivos de Chacruna es tender un puente entre las tradiciones de las plantas medicinales y el campo emergente de la ciencia psicodélica, entre el “uso ceremonial tradicional” y los entornos clínicos y terapéuticos, y entre el mundo académico y el público en general. El papel principal de Chacruna es educar al público y promover la concienciación sobre la legitimidad cultural e histórica de estas sustancias para que dejen de ser estigmatizadas y proscritas. Desarrollamos el Consejo para la Protección de las Plantas Sagradas y el Comité Comunitario de la Ayahuasca. El objetivo del Consejo para la Protección de las Plantas Sagradas es defender la legalidad de las plantas medicinales sagradas entre los pueblos indígenas y las iglesias psicodélicas no indígenas. El Consejo promueve prácticas legales de reducción de daños para proteger a los bebedores de ayahuasca y proporcionar educación sobre la conservación de las especies vegetales y la legislación intelectual y medioambiental. Hemos publicado un recurso sobre buenas prácticas, enseñando a las comunidades a conocer la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa (RFRA) y animándolas a autoorganizarse y autorregularse. También hemos mapeado las cuestiones jurídicas y las principales controversias públicas en torno a la ayahuasca a nivel mundial; proporcionado información sobre los patrones de aplicación de la ley; hemos supervisado la evolución jurídica de los casos de exención religiosa de las iglesias de la ayahuasca (como Soul Quest, NAAVC, y otros); Proporcionamos apoyo y recursos espirituales, emocionales y legales a las personas que se enfrentan a encuentros legales con las fuerzas del orden; actuamos como testigos expertos en casos de enjuiciamiento; apoyamos el caso federal de la Iglesia del Águila y el Cóndor y las solicitudes FOIA a la DEA y a Aduanas y Protección de Fronteras y un Amicus Brief en apoyo de los derechos religiosos de una iglesia en virtud de la RFRA. También publicamos, en colaboración con académicos de renombre, una crítica a un informe sesgado de la DEA sobre la ayahuasca. A su vez, el Comité de la Comunidad Ayahuasca ha elaborado materiales como la “Guía de la Comunidad Ayahuasquera para la Concientización sobre los Abusos Sexuales”, “Recursos jurídicos complementarios de las Guías para la Concientización sobre los Abusos Sexuales”, “Divulgación Comunitaria“, “Encuesta sobre Abusos Sexuales” y “la Mercantilización de la Ayahuasca“, entre otras iniciativas.

El equipo de Chacruna cocinando ayahuasca en Brasil.
Fotografía de Jacqueline Rodrigues.

¿Es importante que la gente reconozca y mantenga la cultura y la tradición de una ceremonia de ayahuasca procedente de Sudamérica, y por qué sí o por qué no?

Es crucial que las tradiciones de los pueblos indígenas y las religiones ayahuasqueras sean reconocidas por su valor histórico, social, cultural y ambiental. En un contexto en el que la selva amazónica se ha convertido en el centro de la atención mundial en relación con el cambio climático, el reconocimiento y la promoción de las prácticas de las poblaciones tradicionales forman parte de la historia amazónica. No hay conservación posible para la selva si no se protege también a las poblaciones tradicionales. En otras palabras, el bienestar de las poblaciones tradicionales es esencial para la conservación del bioma amazónico. Esta se ha convertido en una cuestión política y un tema crucial en la agenda contemporánea de los pueblos indígenas que beben ayahuasca. Esta agenda medioambiental se cruza con cuestiones del panorama ayahuasquero, como las políticas patrimoniales, la apropiación cultural, la mercantilización, la biopiratería y otras más. Por lo tanto, la salvaguarda de la cultura tradicional y la protección del medio ambiente no pueden pensarse como algo separado. Esto también es válido para las religiones ayahuasqueras, que llevan décadas promoviendo proyectos medioambientales. Sólo puede haber verdadera inclusión y diversidad si se reconoce y respeta el valor histórico y cultural del Sur Global, con sus cosmologías y ethos.

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¿Qué opinas de que personas de otra raza y cultura utilicen y promocionen este psicodélico? ¿Es apropiación cultural?


Hemos asistido a un auge relacionado con la diáspora mundial de la ayahuasca que ha dado lugar a reinvenciones y controversias. Una vez que una práctica sale de su entorno geográfico y se inserta en contextos sociales, culturales, políticos y económicos diferentes, los cambios son inevitables. De hecho, el surgimiento de las religiones ayahuasqueras brasileñas está intrínsecamente ligado a los intercambios culturales entre los pueblos indígenas y los caucheros de la Amazonia, que dieron lugar a una nueva forma de uso de la ayahuasca que incorporaba elementos de las tradiciones indígenas y otros rasgos del catolicismo popular, las religiones afrobrasileñas, el espiritismo kardecista y el esoterismo europeo. Esto no es algo nuevo. Sin embargo, el panorama actual es bastante diferente, y la ayahuasca forma parte de una tendencia global que va mucho más allá de los límites geográficos y culturales de la Amazonía. El uso de la ayahuasca ha pasado por algunas reinvenciones significativas desde que se insertó en los centros urbanos de América del Sur y más allá. La ayahuasca se ha utilizado en sesiones de meditación, en el tratamiento de la adicción a las drogas, en sesiones de psicoterapia y para la inspiración artística. También hay nuevos desarrollos que surgieron a través de las conexiones entre las religiones ayahuasqueras y las religiones afrobrasileñas y el neochamanismo y otras tendencias urbanas terapéuticas y espirituales. Estas prácticas han alterado el escenario urbano del uso de la ayahuasca, dando lugar a la creación de redes neo urbano-esotéricas y terapéuticas. Frecuentemente, estos grupos contemporáneos tienen algún tipo de relación con las religiones tradicionales ayahuasqueras o con los pueblos indígenas, formando una intersección entre las redes urbanas y los usos tradicionales amazónicos de la ayahuasca. Considerando la invisible pluralización y expansión del uso de la ayahuasca, no nos corresponde a nosotros, como antropólogos e investigadores, definir qué prácticas forman parte o no de tradiciones legítimas, y quién es o no portador de determinadas tradiciones. Dicho esto, es importante subrayar los riesgos de la biopiratería y destacar la necesidad de una legislación sobre acceso y reparto de beneficios, así como de otras políticas centradas en los derechos de las poblaciones indígenas y tradicionales. Los pueblos indígenas han formado parte de la nueva escena urbana de la ayahuasca y también han sido protagonistas en la agenda política de la ayahuasca en Sudamérica. Estos grupos están reivindicando su papel como portadores de la tradición ayahuasquera, desarrollando formas de autorregulación y exigiendo a los gobiernos locales y nacionales el desarrollo de una agenda para el uso indígena de la ayahuasca. En este sentido, su creciente presencia en las principales ciudades de Sudamérica no sólo es legítima, sino que forma parte de sus derechos como pueblos indígenas. Una vez que el uso indígena de la ayahuasca se extendió a diferentes entornos, estos grupos se han enfrentado a múltiples desafíos, especialmente legales, obligándoles a adaptarse al marco legal y a las directrices sobre el uso religioso de la ayahuasca. En resumen, se trata de una cuestión muy compleja, ya que las tradiciones de uso de la ayahuasca sólo pueden prosperar y sobrevivir en el panorama contemporáneo si se reinventan y adaptan.

Glauber sosteniendo la liana de ayahuasca.
Fotografía de Jacqueline Rodrigues.

Ahora hay muchos chamanes que viajan al norte y dirigen ceremonias en países como Estados Unidos. ¿Está esto ampliamente aceptado? ¿Qué podemos hacer ante la expansión global de la ayahuasca?

A diferencia de algunas religiones ayahuasqueras brasileñas, como una rama del Santo Daime y la União do Vegetal, que se han ganado el derecho legal a utilizar la ayahuasca en un contexto religioso, no existe ninguna regulación para el uso indígena de la ayahuasca en EE.UU. Esto ha creado problemas legales para las poblaciones indígenas a medida que empiezan a insertarse cada vez más en la diáspora ayahuasquera mundial. Esto ha creado problemas legales a las poblaciones indígenas a medida que empiezan a insertarse cada vez más en la diáspora mundial de la ayahuasca. Sin duda, los pueblos indígenas son los originarios de la ayahuasca, y son portadores de una rica tradición histórica y cultural. Es crucial abrir un diálogo para buscar la mejor manera de acomodar estas tradiciones a los flujos culturales transnacionales contemporáneos. Recordemos que el nombre científico de la enredadera de la ayahuasca, Banisteriopsis caapi, fue apropiado por el botánico Richard Spruce de la cultura del pueblo Tukano del Alto Río Negro, que conoce la ayahuasca como caapi/kahpi desde tiempos inmemoriales. ¿Cómo estamos acomodando la expansión traslacional indígena de la ayahuasca y devolviendo a estas poblaciones? Una de nuestras mayores preocupaciones es que estos grupos sean respetados y que puedan encontrar su propio camino para el uso de la ayahuasca en los centros urbanos de América del Sur y más allá, sin tener que ajustarse a las regulaciones que se establecieron centradas únicamente en el uso religioso de la ayahuasca. También es crucial hablar de reciprocidad. Chacruna ha desarrollado la Iniciativa de Reciprocidad Indígena de las Américas (IRI), un programa que consiste en una red de diferentes grupos indígenas en organizaciones asociadas que participan en diversos proyectos relacionados con la seguridad alimentaria y del agua, la agrosilvicultura y la salud medioambiental, la lucha por los derechos sobre la tierra y la creación de apoyo económico y educativo. Los proyectos desarrollados por IRI son diseñados y ejecutados por las comunidades indígenas para satisfacer sus propias necesidades y prioridades, en lugar de ser algo impuesto desde el exterior. Invitamos a todos a aprender y apoyar.

Traducción de Ibrahim Gabriell
Portada de Fernanda Cervantes

Este artículo fue originalmente publicado en MAPS Bulletin: Volume XXXIII Number 3 • 2023

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