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Uso del peyote/mescalina en la era psicodélica de Huxley ¿Ha cambiado en la actualidad?

En la literatura clínica, la psilocibina, la DMT y la MDMA reciben una gran atención, pero, como muestra Ana Camacho, no ocurre lo mismo con el cactus peyote y la mescalina. Este artículo repasa la historia de la sustancia psicodélica en la ciencia occidental para entender por qué hoy no es tan popular como lo fue a mediados del siglo XX.

Ana Camacho
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Ana Camacho es estudiante de doctorado en la Universidad de Radboud y se centra en las percepciones culturales del peyote.

Después de recibir el diagnóstico de un trastorno mental, comencé a buscar alternativas a la medicación psiquiátrica. Mi búsqueda me llevó a la terapia asistida con psicodélicos, un enfoque psiquiátrico desarrollado dentro de lo que sus defensores han llamado “renacimiento psicodélico” (Sessa, 2012). Esta frase se refiere al renovado interés científico en los posibles usos de los psicodélicos para tratar trastornos mentales y, posiblemente, ampliar el conocimiento sobre la mente humana. Para mi sorpresa, al explorar la literatura clínica, encontré una cantidad significativa de investigaciones centradas en la psilocibina, DMT y MDMA, pero muy pocas menciones del cactus peyote, una especie con una larga tradición de uso entre algunos grupos nativos de México y Estados Unidos, y de la mescalina, uno de los componentes activos de la planta. 

Este desequilibrio me pareció extraño, considerando que estas sustancias fueron los primeros psicodélicos de los que tuve conocimiento al leer el libro seminal de Aldous Huxley, Las puertas de la percepción (The Doors of Perception, 1954). Esta publicación, fundamental en la historia de los agentes psicoactivos, especialmente de la mescalina (Jay, 2019), fue escrita en un momento en el que la cultura clínica occidental mostraba por primera vez un entusiasmo evidente por estos materiales. Durante este periodo, que comenzó a finales del siglo XIX y finalizó entre mediados de los años sesenta y setenta con la implementación de políticas prohibitivas, el cactus y su alcaloide jugaron un rol crucial en la investigación sobre psicoactivos (Dawson, 2018). A pesar a la centralidad del “peyote/mescalina” en esta primera época de investigación, que ha sido denominada la “edad de oro de la medicina” (Bisbee et al., 2018), estas sustancias no ocupan un lugar central en los estudios clínicos actuales (Sessa, 2012). Aunque el peyote sigue siendo una planta muy deseada, como lo demuestra la enorme cantidad de botones que se venden anualmente en Estados Unidos (Bauml y Schaefer, 2016), el peyote y la mescalina no se utilizan ampliamente en la terapia asistida con psicodélicos en la actualidad (Sessa, 2012).

¿QUÉ HA CAMBIADO DESDE LOS TIEMPOS DE HUXLEY PARA QUE ESTAS SUSTANCIAS HAYAN PERDIDO PROTAGONISMO EN LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA CONTEMPORÁNEA, MIENTRAS SIGUEN SIENDO POPULARES ENTRE LOS USUARIOS DE PSICODÉLICOS?

Tal discrepancia plantea la siguiente pregunta: ¿Qué ha cambiado desde los tiempos de Huxley para que estas sustancias hayan perdido protagonismo en la investigación científica contemporánea, mientras siguen siendo populares entre los usuarios de psicodélicos? Un análisis de la literatura relevante sobre el tema sugiere que esta disparidad podría corresponder a dos puntos clave. En primer lugar, la mescalina es menos comercializable que otros psicodélicos (Jay, 2019). En segundo lugar, la prevalencia de la mescalina se ve afectada por la creciente complejidad de los debates actuales sobre el uso del peyote, que van más allá de establecer la validez moral de su consumo para abarcar cuestiones de justicia social y amenazas ecológicas.

Aldous Huxley y la era psicodélica de los sesenta

Aldous Huxley es ampliamente conocido por su vasta gama de intereses: desde la espiritualidad, la filosofía, la mente y la conciencia humanas, hasta la cultura y la ciencia, especialmente la biología (Bisbee et al., 2018). Saltó a la fama después de publicar Un mundo feliz (Brave New World, 1932), una historia de ficción sobre una sociedad distópica en la que las personas son controladas a través de las drogas. Si bien las drogas ocupan un lugar destacado en Un mundo feliz, muchos otros de sus escritos también abordan cuestiones relacionadas con las drogas, principalmente en lo referente a sus efectos sobre la mente humana. Su obra es considerada una pieza fundamental de la llamada literatura psicodélica (Dickins, 2012).

Early paperback copy of Aldous Huxley's Brave New World.

Early Paperback Copy of BRAVE NEW WORLD by Aldous Huxley” por ChrisGoldNY, licencia CC BY-NC 2.0.

Es importante destacar que cuando Huxley escribió Las puertas de la percepción, existía un profundo interés en los psicodélicos. Los científicos, especialmente los psiquiatras, estaban explorando estas sustancias por sus usos médicos y su potencial para ayudar a explicar, e incluso expandir, la conciencia. El ambiente académico psiquiátrico era de entusiasmo, como se puede leer en las palabras del médico británico Dr. Ronald Sandinson:

Era inmensamente emocionante. Estábamos buscando un mundo nuevo. Ahora es difícil capturar el entusiasmo de aquellos años. Durante la década posterior a la guerra, hablábamos de la nueva era isabelina; todo parecía posible. (citado en Sessa, 2012, p. 56).

Esta tremenda excitación no surgió de la nada. Gran parte de este trabajo psicodélico se basó en investigaciones publicadas entre finales de la década de 1890 y principios del siglo XX, centradas en el peyote y la mescalina.

También conocido como Lophophora williamsi, el peyote es un cactus sin espinas endémico del suroeste de Estados Unidos y el norte de México, que ha sido utilizado durante siglos por los pueblos indígenas de esas regiones por sus propiedades espirituales y medicinales. La mescalina es un alcaloide derivado del peyote, identificado en 1898 por el Dr. Arthur Heffter como su principal sustancia psicoactiva, y sintetizado por primera vez por Ernst Späth en 1919 (Dawson, 2018). La mayoría de estas primeras investigaciones fueron realizadas por investigadores estadounidenses y europeos que buscaban darle sentido al cactus y a la mescalina, y encontrarles usos comerciales. Sin embargo, el peyote no resultaba atractivo como un preparado farmacéutico, al tener que masticar y tragar los botones. Por otro lado, la mescalina sintética podía inyectarse en el paciente y parecía algo susceptible de probarse sistemáticamente, lo que la hizo más popular entre algunos círculos psiquiátricos (Dawson, 2018). Esta mescalina farmacéutica empleada en contextos médicos permitió que el peyote siguiera relacionado con la espiritualidad y los usos indígenas (Dyck, 2017).

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A pesar del entusiasmo científico inicial por el peyote y la mescalina, el historiador Alexander Dawson (2018) sostiene que los múltiples experimentos realizados en esos años no ofrecieron usos clínicos fáciles de comercializar. En consecuencia, señala que, en lugar de seguir explorando sus posibles beneficios médicos, los científicos los etiquetaron como “psicotomiméticos”, un término utilizado para referirse a una sustancia capaz de imitar distorsiones perceptivas similares a las experimentadas durante la psicosis. Bajo el paradigma psicomimético, la mescalina quedó relegada a una posición periférica en la investigación, al menos en Estados Unidos. Sin embargo, algunos artistas, miembros de la alta sociedad y otros entusiastas continuaron experimentando con el peyote y, más frecuentemente, con la mescalina, aunque estas drogas hubieran perdido popularidad en el entorno médico.

Huxley aprendió sobre la mescalina después de leer un artículo coescrito por Humphry Osmond. El psiquiatra británico había sido contratado en 1951 por el Ministerio de Salud de la provincia canadiense de Saskatchewan para dirigir su hospital provincial de salud mental. Cabe destacar que, como muestra Dawson (2018), estos académicos canadienses no descartaron la mescalina como objeto de investigación, ya que vieron su potencial como tratamiento para el alcoholismo, lo que volvió a despertar el interés de la psiquiatría por la sustancia. Así, continua Dawson, Osmond tuvo la oportunidad de examinar los efectos de esta sustancia, que encontró asombrosos: mayor concentración mental, euforia y autorreflexividad que hacían posible los usos terapéuticos. Incluso llegó a afirmar que una sola experiencia con mescalina podía resolver los problemas del paciente. Sin embargo, sus observaciones nunca se convirtieron en un protocolo clínico formal.

Una vez que Huxley se puso en contacto con Osmond a principios de 1953, ambos mantuvieron una relación epistolar durante una década. Sus cartas revelan que el escritor le pidió a Osmond que lo visitara en California y le proporcionara el alcaloide. Huxley relató su experiencia bella y extensamente en Las puertas de la percepción. Describió cuan profundamente la droga afectó sus sentidos y su conciencia, y destacó los posibles beneficios espirituales y psicológicos de estas sustancias inusuales y poderosas. En lugar de referirse a los efectos de la mescalina como distorsiones que imitan la psicosis, Huxley los describió como reveladores de una realidad más profunda que desconocemos en nuestra vida cotidiana. Como ha argumentado Ido Hartoghson (2020), la obra de Huxley representa un alejamiento del paradigma psicotomimético, ya que utilizó su experiencia como base para la exploración filosófica. El escritor fue tan categórico sobre los usos de la mescalina que llegó a ser conocido como el “vendedor de mescalina”, aunque sus efectos aún no se habían evaluado clínicamente.

ALDOUS HUXLEY FUE TAN CATEGÓRICO SOBRE LOS USOS DE LA MESCALINA QUE LLEGÓ A SER CONOCIDO COMO EL “VENDEDOR DE MESCALINA”, AUNQUE SUS EFECTOS AÚN NO SE HABÍAN EVALUADO CLÍNICAMENTE.

Aunque el libro de Huxley no fue un éxito en ventas, provocó diversas respuestas, desde la simpatía hasta la crítica aguda. Mientras algunos comentaristas celebraban la idea de Huxley de que la mescalina podría ser superior al alcohol; otros se quejaban de que sus grandes ideas eran simples fantasías o expresaban consternación por la posibilidad de que el libro alentara a los jóvenes a experimentar con las drogas. Una crítica destacada fue la del eminente psiquiatra Carl Jung. El psicoanalista desestimó las afirmaciones de Huxley, argumentando que no tenía sentido intentar conocer más sobre el inconsciente de lo que los sueños y las intuiciones pueden revelar (Siff, 2015). Es notable que detrás de la crítica de Jung se encontraba una idea recurrente que calificaba de inmorales las experiencias artificiales creadas por las drogas psicoactivas (Hartogson, 2020). La cuestión de si el consumo de mescalina era una práctica inmoral parece ser central en el debate de la década de 1960 sobre su uso. Además, la sustancia carecía de validación clínica, ya que la investigación experimental sobre ella se abandonó tempranamente en favor de otros compuestos, principalmente el LSD, que tenían efectos similares a dosis más bajas (Jay, 2018). Por otro lado, el peyote no fue incluido en este debate debido a su fuerte asociación con sus orígenes indígenas. Como explica la historiadora Erika Dyck:

El peyote y la ayahuasca tenían reputaciones culturales que los vinculaban con la medicina y la espiritualidad indígenas, lo que contribuía con el misticismo de la exótica experiencia de manifestación de la mente. El LSD y la mescalina (separada del cactus peyote) tenían la reputación de ser productos elaborados por laboratorios científicos, pero, no obstante, eran sustancias que podían inspirar exploraciones espirituales y ontológicas (Dyck, 2017).

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Peyote/mescalina y el renacimiento psicodélico

Como sostiene Dyck, la investigación psicodélica contemporánea comparte un terreno común con estos desarrollos históricos: “el entusiasmo y asombro, y las afirmaciones hiperbólicas sobre el impacto potencial de la droga en una amplia gama de cuestiones médicas” (2017). Ella sugiere que evaluar estas afirmaciones, posiblemente exageradas, requiere prestar atención a los mismos problemas y escollos epistemológicos con los que la investigación se ha enfrentado en el pasado. Las observaciones de Dyck también son acertadas cuando habla del consumo de peyote y mescalina. Si bien la validez moral del consumo de estas sustancias no está en el centro de los debates actuales, sigue habiendo poca discusión sobre cómo podrían funcionar en un contexto clínico. La limitada calidad de esta discusión parece heredada de la idea de mediados de siglo sobre la escasa comerciabilidad de estas sustancias. Así pues, todavía hoy, el uso de la mescalina y el peyote en el contexto de la terapia asistida con psicodélicos no ha alcanzado el nivel de exploración que tuvo en la época de Huxley, al menos en el ámbito psiquiátrico.

EL USO DE LA MESCALINA Y EL PEYOTE EN EL CONTEXTO DE LA TERAPIA ASISTIDA CON PSICODÉLICOS NO HA ALCANZADO EL MISMO NIVEL DE EXPLORACIÓN QUE TUVO EN LA ÉPOCA DE HUXLEY, AL MENOS EN EL ÁMBITO PSIQUIÁTRICO.

A esto se suma que la diversificación de voces en el ámbito político contemporáneo ha arrojado luz sobre lo problemático que puede resultar el uso extensivo del peyote. En otras palabras, además de las preocupaciones ya presentes en la primera mitad del siglo XX, el actual renacimiento psicodélico plantea nuevas cuestiones y desafíos para el uso de la mescalina y, especialmente, del peyote. En primer lugar, hay que decir que, a diferencia de la era psicodélica de los sesenta, el renacimiento psicodélico del siglo XXI está siendo testigo de la creciente popularidad de prácticas como la microdosificación y los retiros alternativos a otros encuentros informales con sustancias psicodélicas. Esta proliferación ha favorecido el crecimiento de una industria psicodélica que promueve la mercantilización del peyote y de otras plantas sagradas (Negrin, 2020). Parte de esta industria consiste en la propagación del turismo de drogas, especialmente en América Latina, sobre la base de “afirmaciones sobre los beneficios religiosos, ceremoniales y curativos” (Dyck & Elcock, 2022). La rápida expansión de una industria ha planteado importantes cuestiones sobre el colonialismo, la propiedad cultural (Negrin, 2020) y la sostenibilidad ecológica (Ermakova, 2020) que no pueden ignorarse.

Conclusión

Es imposible negar los puntos comunes entre la era psicodélica de los años sesenta y el renacimiento psicodélico actual, especialmente el intenso interés y asombro en torno al potencial de estas sustancias para explorar diferentes dimensiones del yo y conectar con la naturaleza y los demás. Aldous Huxley contribuyó a diseminar estas ideas, ya que sus escritos fueron fundamentales para llamar la atención sobre los psicodélicos y sus posibles beneficios en el mundo occidental. A pesar del interés generalizado por el peyote y la mescalina, aún no está claro cómo funcionarían estos psicodélicos en un contexto clínico. Además, a diferencia de la época de Huxley, el uso del peyote en la actualidad plantea interrogantes sobre la sostenibilidad ecológica de esta especie, su mercantilización y si las personas no indígenas deberían tener derecho a utilizarla. Por estas razones, se debe trabajar mucho antes de integrar la mescalina, especialmente el peyote, en la terapia asistida por psicodélicos.

Traducción de Jenny Nava Díaz
Portada e ilustración interior de Mariom Luna.

Artículo publicado originalmente en Chacruna Institute

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Referencias

Bauml, J., y Schaefer, S. (2016). Preface. En Labate, B. C., y Cavnar, C. (Eds.). Peyote: History, tradition, politics, and conservation. (pp. xi–xii). ABC-CLIO.

Bisbee, C. C., Bisbee, P., Dyck, E., y Patrick, S. S. J. S. S. (Eds.). (2018). Psychedelic Prophets: The Letters of Aldous Huxley and Humphry Osmond. McGill-Queen’s Press-MQUP.

Dawson, A. S. (2018). The Peyote Effect. En The Peyote Effect. University of California Press.

Dickins, R. J. (2012). The Birth of Psychedelic Literature: Drug Writing and the rise of LSD Therapy 1954–1964. University of Exeter.

Dyck, E. y Elcock, C. (Eds.). (2022). Introduction: Global history of psychedelics. MIT University Press. 

Dyck, E. (2017). A Psychedelic Renaissance – Will we avoid tripping this time? Hidden Persuaders http://www7.bbk.ac.uk/hiddenpersuaders/blog/psychedelic-renaissance/

Ermakova, A. (2020, May 12). A word in edgewise about the sustainability of peyote. Chacruna Institutehttps://chacruna.net/a-word-in-edgewise-about-the-sustainability-of-peyote/

Hartogsohn, I. (2020). American trip: set, setting, and the psychedelic experience in the twentieth century. MIT Press.

Negrin, D. (2020). Colonial Shadows in the Psychedelic Renaissance. En Labate, B. C. y Cavnar, C. (Eds.). Psychedelic Justice. Towards a diverse and equitable psychedelic culture. Synergetic Press.

Sessa, B. (2012). The psychedelic renaissance: Reassessing the role of psychedelic drugs in 21st-century psychiatry and society. Muswell Hill Press.

Siff, S. (2015). Acid hype: American news media and the psychedelic experience. University of Illinois Press.

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