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Antiguos usos del peyote en la medicina tradicional mexicana y su inclusión en la farmacopea nacional

Partiendo de la primera Farmacopea Nacional de México en 1846, Nidia Olvera-Hernández traza la larga historia del peyote en México. Nos muestra cómo los estudios científicos realizados a lo largo del siglo XX condujeron finalmente a su prohibición en 1971.

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Nidia Olvera-Hernández es historiadora y antropóloga enfocada en el estudio de sustancias psicoactivas. Tiene un doctorado en historia moderna y contemporánea en el Instituto Mora de la Ciudad de México, donde ella investigó la historia de las drogas.

Desde 1846, la Farmacopea Mexicana recomendaba el uso del extracto de peyote en “microdosis” como tónico para el corazón. Además, en la medicina tradicional local era y sigue siendo ampliamente conocida la aplicación tópica de ungüentos de peyote para aliviar diversos tipos de dolor.

Este artículo revisará las primeras investigaciones sobre el peyote y sus alcaloides, llevadas a cabo por científicos mexicanos a finales del siglo XIX y principios del XX. Estas investigaciones incorporaron el conocimiento indígena y popular en las farmacopeas oficiales y contribuyeron al entendimiento médico, químico, botánico y antropológico del cactus y la historia de los psicodélicos.

La larga historia del peyote en México

El peyote tiene una larga historia en México y, al igual que otras plantas y hongos, fue utilizado en prácticas religiosas, rituales y médicas por las sociedades prehispánicas. Cuando llegaron los europeos en el siglo XVI, estas prácticas fueron consideradas idolatrías, superstición, relacionadas con la brujería y el demonio, lo que condujo a su prohibición y persecución por la Santa Inquisición y otras autoridades religiosas. Sin embargo, incluso las autoridades coloniales distinguieron entre los usos del peyote que les parecían racionales y aquellos que consideraban meras supersticiones, especialmente los usos medicinales que carecían de efectos psicoactivos, como la aplicación tópica de ungüentos y el uso en “micrododosis”, como un tónico cardíaco.

Incluso las autoridades coloniales distinguieron entre los usos del peyote que les parecían racionales y aquellos que consideraban meras supersticiones, especialmente los usos medicinales que carecían de efectos psicoactivos, como la aplicación tópica de ungüentos y el uso en “micrododosis”, como un tónico cardíaco.

En el siglo XIX, se siguieron realizando investigaciones cientificas de plantas psicoactivas en instituciones mexicanas como la Universidad Nacional, el Instituto Nacional de Medicina y la Sociedad Farmacéutica Mexicana. También en otras partes del mundo se estudió este cactus y sus alcaloides, destacando los trabajos de Louis Lewin, Arthur Heffter, Havelock Ellis y una gran cantidad de otros escritos sobre el tema elaborados por botánicos, antropólogos, filósofos y artistas.1

Es importante considerar que los estudios realizados en el Instituto Nacional de Medicina buscaban transformar los mercados de la medicina tradicional en una industria farmacéutica regulada, respaldada por la experimentación científica2. La primera Farmacopea Nacional Mexicana (1846) tenía como objetivo determinar las condiciones y dosis apropiadas para la prescripción de drogas, productos químicos y otras preparaciones farmacéuticas, incluidas las que contenían peyote. En la farmacopea se mencionó que un “extracto fluido” de peyote podía utilizarse como tónico cardiaco, tomando hasta 30 gotas tres veces al día.3

Front page of National Pharmacopeia (1846), Mexico
Figura 1: Portada, Farmacopea mexicana, (1846) México, Sociedad Farmacéutica Mexicana.

Investigación sobre el peyote y la síntesis de la mescalina a principios del siglo XX

En 1904, el químico Juan Manuel Noriega publicó su libro Historia de las drogas, en el que señalaba que pequeñas dosis de peyote aumentaban la energía y elevaban la presión sanguínea, pero que también podrían provocar “alucinaciones visuales que consisten en un caleidoscopio de colores en movimiento”.4

En 1913, el Instituto Médico Nacional publicó un texo titulado Estudio relativo al peyote, en el que se mencionaba que los indígenas lo aplicaban de forma tópica para tratar mordeduras de serpiente, quemaduras, heridas y reumatismo. Para esto, lo masticaban o simplemente lo humedecían antes de colocarlo en las partes afectadas. Después de varios experimentos en los que se administró tintura de peyote a personas sanas y a personas con problemas cardíacos, se llegó a la conclusión de que el peyote tiene efectos sobre la respiración, el corazón y el cerebro. En relación al sistema nervioso, sólo se mencionó que varias personas tuvieron mareos, pesadillas, delirios y visiones. Este documento mencionaba, en un tono despectivo, que “los estudios realizados en el Instituto Médico Nacional no confirman muchas de las creencias vulgares sobre los efectos del peyote”.5

Después de varios experimentos en los que se administró tintura de peyote a personas sanas y a personas con problemas cardíacos, se llegó a la conclusión de que el peyote tiene efectos sobre la respiración, el corazón y el cerebro.

En 1919 se sintetizó por primera vez la mescalina: “el primer psicodélico creado en un laboratorio”. No pasó mucho tiempo antes de que esta noticia llegara a México y tuviera un rápido impacto en la forma en que se conducía la investigación con el peyote. Esto influyó no sólo en el uso de extractos, sino también en cómo los estudios fueron llevados al campo de la psiquiatría y la psicofarmacología. El aislamiento de la mescalina cambió su relación con la planta del peyote y, en consecuencia, también la aisló de sus usos culturales y tradicionales.Para 1921, la Farmacopea Latino-Americana (1921) hacía referencia a los usos del peyote como tónico cardiaco y estimulante cerebral, para lo cual se prescribían dos cucharadas de una tintura al 10 %. Además, este manual mencionaba que la “peyotina” se utilizaba como tranquilizante intravenoso en diversos casos de trastornos mentales.6

El aislamiento de tres alcaloides del peyote en México

Unos años más tarde, en 1926, el doctor José Mazzotti escribió una tesis titulada Breves consideraciones como contribución al estudio del peyote.7 En esta tesis, Mazzotti estudió los efectos fisiológicos del peyote en animales y humanos, incluyendo su propia experimentación. El primer desafío que enfrentó fue obtener ejemplares de la planta, y aunque estaba en México, señaló que había solicitado la planta en varios estados y sólo pudo encontrarla en las localidades de Fresnillo, Sombrerete y San Juan de Guadalupe en el estado de Zacatecas.

Peyote samples in Mexico National Pharmacopeia (1846)
Figura 2: Muestras de peyote, Mazzotti, J. Breves consideraciones como contribución al estudio del peyote. [Tesis de medicina inédita] Universidad Nacional de México.

Mazzotti incluyó descripciones históricas y botánicas de la planta, además de un análisis químico a partir del cual logró aislar tres de sus alcaloides: anhalodina, anhalonina y mescalina. La última sustancia fue descrita como “la mescalina, un líquido espeso, amargo, de color marrón oscuro, de reacción alcalina, soluble en agua.”

La última sustancia fue descrita como “la mescalina, un líquido espeso, amargo, de color marrón oscuro, de reacción alcalina, soluble en agua.”

Mescaline in unpublished Mexican medical thesis.
Figura 3: Mescalina, Mazzotti, J. Breves consideraciones como contribución al estudio del peyote. [Tesis de medicina inédita] Universidad Nacional de México. Imágenes resguardadas en la Biblioteca Nicolás León, del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México.

Para entender la acción fisiológica de este cactus, Mazzotti llevó a cabo experimentos con animales –perros, ranas y tortugas– y humanos, incluyéndose a sí mismo, en los cuales informó que los tres alcaloides que logró aislar tenían efectos sobre el corazón, la presión sanguínea y la respiración. Concluyó que los efectos del peyote en el cuerpo y el cerebro humanos eran diversos y que se requerían más estudios.

Mazzoti se autoadministró tres inyecciones de mescalina con las siguientes dosis: 0.04, 0.04 y 0.02 g, en ese orden respectivamente. Describió claramente sus sensaciones, que comenzaron con un intenso dolor en la zona de la inyección. Ese dolor se convirtió en anestesia y se extendió gradualmente por todo el cuerpo. Luego sintió presión en las sienes y en el pecho, angustia y miedo a morir. Estas sensaciones desagradables desaparecieron después de 10 minutos y las siguieron una relajación profunda, distorsiones auditivas y “visiones de líneas blancas que se cruzaban con otras para formar diversas formas”. Con la última dosis, las distorsiones visuales aumentaron, describió el médico: “Las figuras que aparecen ante mis ojos cuando los cierro son muy cambiantes, móviles y poco después son acompañadas de chispas de colores, como una multitud de cohetes delante de mis ojos”. Hasta que cayó en un sueño profundo.

Con la última dosis, las distorsiones visuales aumentaron, describió el médico: “Las figuras que aparecen ante mis ojos cuando los cierro son muy cambiantes, móviles y poco después son acompañadas de chispas de colores, como una multitud de cohetes delante de mis ojos”. Hasta que cayó en un sueño profundo.

Conoce más sobre la Iniciativa de Reciprocidad Indígena de las Américas

Prohibicionismo y restricciones sobre la ciencia

En las décadas siguientes a la investigación de Mazzotti, los experimentos con peyote y mescalina se orientaron hacia perspectivas psiquiátricas, y para 1971 también enfrentarían la prohibición. No obstante, en registros contemporáneos archivados en la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, siguen reportando usos tópicos del peyote para aliviar dolores musculares, contusiones, fracturas y picaduras de insectos, así como su uso como cataplasma para el dolor de muelas, y su ingestión en pequeñas dosis como tónico y agente reconstituyente.

Para concluir, es importante destacar que el peyote no sólo es una medicina y una planta sagrada, sino también una especie natural en riesgo de extinción. Por lo que la investigación científica intercultural es indispensable para abonar en las discusiones legales y, sobre todo, en su conservación.8

Traducción de Jenny Nava Díaz
Portada e ilustración interior de Mariom Luna

Artículo publicado originalmente en Chacruna Institute

Notas

1 Jay, M. (2021), Mescaline. A Global History of the First Psychedelic, London Yale University Press. 7-8.

2 Dawson, A. (2018), The Peyote Effect. From the Inquisition to the War on Drugs, Oakland, University of California Press. 23-25.

3 Farmacopea Mexicana (1846), México, Academia Nacional Farmacéutica. 336-337.

4 Noriega, J. (1904) Historia de las Drogas, México, Instituto Médico Nacional, 511.

5 Estudio relativo al Peyote, (1913), México, Instituto Médico Nacional. 61-63.

6 Alfonso L. Herrera, (1921), Farmacopea Latino-Americama, México, Talleres Gráficos de Herrero Hermanos.

7 Mazzotti, J. (1926), Breves consideraciones como contribución al estudio del peyote, [Tesis de medicina inédita] Universidad Nacional de México.

8 Labate B & Cavnar C. (2016), Peyote, History, Tradition, Politics and Conservation, Santa Barbara, California, Praeger.

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