Cultura Español

Las formas ígneas de los espíritus vegetales

En este breve artículo, Elizabeth Mateos Segovia hace una aproximación a la mitología, ritualidad y los saberes etnobotánicos de los médicos tradicionales nahuas, definiendo los usos de ciertas plantas sagradas de acuerdo a los espíritus ígneos que estas invocan.

24 de Mayo del 2021

Entre los nahuas del municipio de San Sebastián Tlacotepec, sierra sureste poblana, muchas plantas se encuentran inmersas en la mitología, la ritualidad y los saberes botánicos médicos tradicionales. Los espíritus que moran en el tabaco Nicotiana tabacum y la tlatlaxivitl “hierba del rayo”, Pilea irrorata Donn., se vinculan directamente con el fuego y el viento, en segunda instancia, con los otros elementos de la naturaleza; el agua y la tierra.

Todos los especialistas rituales ixtlamatque “los que saben”, emplean el tabaco Nicotiana tabacum, para recuperar el espíritu perdido de la persona y como protección, la nombran picietl cuando “ya está preparada”, es decir, cuando la mezclan con cal. Un relato contado por doña Leónides Castro de la comunidad de Tlaquechpa describe el nacimiento del tabaco a partir del pelo y las escamas del gran venado-serpiente mazacovatl “serpiente venado” que se quedó inmóvil admirando el Iztactepetl “Cerro blanco” o Pico de Orizaba, y su cabeza se convirtió en el Covatepetl “Cerro de la Serpiente” (Mateos, 2015: 44, 45). Germán López, hijo de doña Leónides comenta que el tabaco “es hierba de fuego, es caliente y por eso te protegen del mal aire”. El tabaco es una hierba receptáculo de los espíritus: del fuego, el venado y la xicovatl “serpiente de fuego”, en el relato de doña Leónides el tabaco nace del pelo del venado y son también las plumas de la mazacovatl “serpiente venado” o xicovatl “serpiente de fuego”, algunos ixtlamatque mencionan que en los sueños se les presentan esos espíritus quienes les otorgan las plantas en las cuales moran, con las que podrán curar e invocarlos como aliados en los enfrentamientos oníricos con espíritus malignos de la naturaleza o con los nahualme, brujos.

Los xicovatonalli se identifican con el rayo y el fuego porque le otorgan la facultad para volar, por ello se pueden transformar en esferas de fuego e ir hacia las cuevas y los cerros donde se encuentran las hierbas medicinales con las que curan.

La tlatlaxivitl “la hierba del rayo” Pilea irrorata Donn., “planta herbácea que tiene la capacidad para tolerar un largo periodo en contacto con el agua” (Velásquez, 1994). En la zona de estudio y colecta se encuentra como una planta riparia sobre el cauce de los ríos, fija al sustrato rocoso, como “hidrófita con hábito herbáceo” (Gómez, 2016).  Quienes saben utilizarla son especialistas rituales nombrados xicovatonaltin “los del tonal de serpiente de fuego”, poseen el iixtlamachilliz tlatlatziniliztli, “don del rayo”. Los xicovatonalli se identifican con el rayo y el fuego porque le otorgan la facultad para volar, por ello se pueden transformar en esferas de fuego e ir hacia las cuevas y los cerros donde se encuentran las hierbas medicinales con las que curan. Además del rayo y el fuego también se identifican con el agua, pues es donde viven tres de sus alter ego animales (atecuani; la nutria, motzonalli iyollo; un anélido fluvial y la xicovatl) y por supuesto, donde se encuentra la tlatlaxivitl. Al rayo entre los nahuas se le considera como portador de un fuego frío, relacionado con el agua porque anuncia la lluvia y se manifiesta constantemente cuando hay tormentas. La tlatlaxivitl y la tlatlatetl “piedra de rayo” u obsidiana son los vestigios materiales que deja este fenómeno meteorológico cuando “toca la tierra”, y éstos son los principales objetos de poder del xicovatonalli.

La hierba tlatlaxivitl se utiliza para curar a las personas que se han asustado en el agua y parte de su espíritu ha quedado allí, ya sea porque estuvieron a punto de ahogarse, por un “susto o aire de víbora” ocasionado por estar cerca de donde ha caído un rayo, pasar por un árbol donde hay una mazacovatl, encontrarse o haber sido mordido por algún ofidio.

La hierba tlatlaxivitl se utiliza para curar a las personas que se han asustado en el agua y parte de su espíritu ha quedado allí, ya sea porque estuvieron a punto de ahogarse, por un “susto o aire de víbora” ocasionado por estar cerca de donde ha caído un rayo, pasar por un árbol donde hay una mazacovatl, encontrarse o haber sido mordido por algún ofidio. También por entrar a una cueva con agua, por molestar al río y por haber visto una bola de fuego. La efectividad de la hierba del rayo se determina dentro de un contexto ritual, en el que el xicovatonalli invoca a los espíritus ígneos de las plantas.

La importancia de las plantas de cuerpos hídricos se debe a varios factores tanto biológicos como culturales, son plantas vinculadas al agua, por ende, se relacionan con la fertilidad y abundancia de recursos. La tlatlaxivitl inmersa en un complejo vegetal mítico posee un simbolismo mucho más amplio, la palabra corresponde a ciclos regenerativos relacionados con el agua en combinación con la energía del sol, es decir, derivados de procesos atmosféricos y su efecto sobre la geografía y la vegetación a través del tiempo marcado en la duración de un año y sus dos temporadas: lluvia y sequía. El cometa a la par del rayo son representaciones del fuego fertilizador celeste y son los espíritus de esta hierba.

La investigación botánica de la Pilea irrorata Donn., indica que tanto la manera de empleo, así como la presencia de cistolitos de carbonato de calcio y cristales de oxalato de calcio en las células epidermales se encuentran también presentes en el género Cannabis, de hecho la familia de Cannabáceas se encuentra emparentada con la familia de las Urticáceas, a la pertenece la tlatlaxivitl “hierba del rayo”. Todos estos compuestos así como la forma de empleo por parte del especialista ritual xicovatonalli son indicadores de que se trata de una planta psicoactiva.

Nota: Este texto fue originalmente presentado en el Foro Plantas Sagradas: usos y normas, que tuvo lugar en la Escuala Nacional de Antopología e Historia los días 21 y 22 de noviembre del 2018.

Referencias:

Gómez Rodríguez, A. M., Valderrama Valderrama, L. T., Rivera-Rondón, C. A. (2016). “Comunidades de macrófitas en ríos andinos: composición y relación con factores ambientales”, en: Acta Biológica Colombiana No. 22 (1), pp. 45 – 58.

doi: https://doi.org/10.15446/abc.v22n1.58478

Mateos Segovia, E. (2015). “Venado-serpiente y monte”, en: Artes de México: La búsqueda del venado, No. 117., México. Pp. 40 – 45.

Velásquez J. (1994). Plantas acuáticas vasculares de Venezuela. Venezuela: Universidad Central de Venezuela.

Portada de Marialba Quesada.

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